marzo 25, 2026

Catástrofe aérea en Colombia deja más de 60 militares fallecidos

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23 de marzo 2026.- La mañana este lunes, un avión de transporte militar Lockheed C-130H de la Fuerza Aeroespacial Colombiana despegó del aeropuerto de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo. A bordo viajaban 125 personas, entre ellas 114 militares —principalmente del Ejército Nacional— y 11 tripulantes, en una misión de relevo hacia Puerto Asís.

El accidente tras el despegue

Minutos después de iniciar el vuelo, la aeronave se precipitó en la zona rural de La Tagua, a pocos kilómetros de la pista. El impacto provocó la fragmentación del avión y generó incendios, agravados por la munición que transportaba, lo que complicó las labores iniciales de rescate.

Las autoridades activaron de inmediato los protocolos de emergencia. En un primer momento, se reportó el rescate de decenas de sobrevivientes.

Más tarde, el balance actualizado confirmó 66 personas fallecidas, 57 heridas y 4 aún desaparecidas. Los lesionados fueron trasladados a hospitales en distintas ciudades, como Puerto Leguízamo, Florencia, Neiva y Bogotá, mediante aeronaves y helicópteros medicalizados.

El comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, Carlos Fernando Silva Rueda, y el comandante de las Fuerzas Militares, Hugo Alejandro López, informaron sobre la magnitud del siniestro y las acciones desplegadas.

Pronunciamientos y líneas de investigación

El presidente Gustavo Petro expresó su postura a través de redes sociales, donde calificó el hecho como un accidente que “no debió haber ocurrido”. Posteriormente, señaló retos pendientes en la modernización de la flota militar.

Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, confirmó la apertura de una investigación técnica para esclarecer las causas. Las primeras hipótesis apuntan a posibles fallas mecánicas, condiciones de la pista o factores operativos, mientras que se descartó un atentado.

Uno de los aspectos más destacados fue la reacción de los habitantes de Puerto Leguízamo. Pobladores de la zona acudieron de inmediato al sitio del impacto y ayudaron a rescatar heridos, trasladándolos en vehículos particulares hacia centros de salud.

Esta intervención permitió agilizar la atención inicial, mientras los equipos militares y de emergencia se concentraban en tareas más complejas, como la recuperación de cuerpos y el control de incendios.

El accidente ocurrió en una región estratégica, donde las Fuerzas Militares realizan operaciones constantes de control territorial y lucha contra el narcotráfico. El C-130 Hércules, una aeronave ampliamente utilizada en misiones logísticas, era clave para este tipo de traslados en zonas de difícil acceso.

Tras el siniestro, se declaró luto oficial en las Fuerzas Militares y se activaron protocolos de atención psicológica para familiares de las víctimas.

Labores en curso

Al cierre de la jornada, continúan las tareas de búsqueda en condiciones complejas por la selva y el clima. Las autoridades prevén informar en las próximas horas la identificación de las víctimas y avances en la investigación.

El país permanece atento al desarrollo de este caso, considerado uno de los accidentes aéreos militares más graves de los últimos años en Colombia.

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