Manifestantes de Tultitlán causan destrozos en Toluca por cambio de nombre a colonia
El 21 de enero de 2025, Toluca se convirtió en el escenario de una significativa protesta por parte de habitantes de Tultitlán, quienes se manifestaron en contra del cambio de nombre de su colonia, ahora conocida como «Cuarta Transformación». Las protestas, que comenzaron desde temprano, derivaron en varios actos de vandalismo y destrozos en la capital del Estado de México.
El conflicto se originó después de que el gobierno municipal de Tultitlán decidiera cambiar el nombre de las colonias Fimesa y El Paraje a «Cuarta Transformación», una decisión que no fue consensuada con los residentes. Los nuevos nombres de las calles, tales como «Tren Maya», «Me Canso Ganso», y «Revolución de las Conciencias», fueron percibidos por muchos vecinos como una imposición sin consideración a su identidad comunitaria y a las posibles complicaciones legales y administrativas que esto implicaría.
Cientos de vecinos de Tultitlán se trasladaron a Toluca, específicamente al Palacio de Gobierno y al Congreso del Estado de México, para hacer visible su descontento. Según reportes, alrededor de 170 personas llegaron en 9 unidades de transporte público y varios vehículos particulares. La manifestación no solo estuvo marcada por cánticos y pancartas, sino que también se reportaron destrozos en la infraestructura pública y privada, así como enfrentamientos con las fuerzas del orden.
Su presencia en el Congreso Mexiquense, se debe también a que actualmente es diputada la ex alcaldesa Elena García Martínez, presunta responsable del controvertido cambio.
Los manifestantes llevaron consigo las mismas láminas de nomenclatura que habían retirado de sus calles en Tultitlán, utilizando estas como símbolos de su protesta.
Durante la protesta, los vecinos exigieron que se revierta el cambio de nombre de su colonia y se les consulte en futuras decisiones que afecten su comunidad. Algunos manifestantes expresaron su molestia no solo por el cambio de nombre sino también por las dificultades administrativas y económicas que les ha generado, como la necesidad de actualizar documentos oficiales y el incremento en los costos asociados.
Las autoridades hasta el momento no han emitido una respuesta oficial detallada sobre las demandas de los habitantes de Tultitlán, aunque se ha visto un esfuerzo por parte de comités de diálogo para encontrar una solución. Los vecinos han manifestado que continuarán con sus protestas si no se les da una respuesta satisfactoria.
Este evento subraya la importancia del diálogo comunitario y la participación ciudadana en las decisiones locales. La imposición de cambios sin el consentimiento de la comunidad puede llevar a conflictos sociales significativos, como se ha visto en este caso. El resultado de estas protestas podría sentar un precedente para futuras acciones gubernamentales en el manejo de asuntos comunitarios en México.
La situación en Toluca y Tultitlán es un recordatorio claro de cómo las decisiones políticas locales pueden tener amplias repercusiones sociales y económicas, y de la necesidad de un gobierno más inclusivo y atento a las voces de sus ciudadanos.
