abril 22, 2026

El Tercer Objeto Interestelar: 3I/ATLAS y el debate científico sobre su origen

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19 de septiembre 2025.- En el vasto escenario del cosmos, los objetos interestelares representan una ventana única hacia sistemas estelares lejanos, ofreciendo pistas sobre la formación planetaria y la dinámica galáctica. El descubrimiento del tercer objeto de este tipo, denominado 3I/ATLAS, ha captado la atención de la comunidad astronómica desde su detección en julio de 2025.

Confirmado como un cometa proveniente del espacio interestelar, este visitante ha generado un debate riguroso entre expertos, centrado en sus propiedades anómalas y la remota posibilidad de un origen no natural. Este artículo examina los hechos científicos disponibles, basados en observaciones de agencias espaciales y publicaciones especializadas, manteniendo un enfoque objetivo en los datos empíricos.

Descubrimiento y Trayectoria Confirmada

El 1 de julio de 2025, el telescopio ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System), financiado por la NASA y ubicado en Río Hurtado, Chile, detectó un objeto en movimiento anómalo en la constelación de Sagitario. Inicialmente clasificado como un posible asteroide, análisis posteriores de su órbita revelaron una trayectoria hiperbólica, con un exceso de velocidad que supera la velocidad de escape del sistema solar. Esto confirmó su origen interestelar, lo que llevó a su designación oficial como 3I/ATLAS por el Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional (IAU).

Datos previos obtenidos por telescopios como la Zwicky Transient Facility (ZTF) en el Observatorio Palomar y observaciones adicionales de ATLAS extendieron el registro hasta el 14 de junio de 2025. La velocidad del objeto, aproximadamente 60 kilómetros por segundo (o 130.000 millas por hora), indica que ingresó al límite externo del sistema solar hace unos 8.000 años. A diferencia de los dos objetos interestelares previos —1I/’Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019)—, 3I/ATLAS proviene del hemisferio celeste sur, en una dirección opuesta al ápex solar, el punto hacia el que se mueve el Sol respecto a las estrellas locales. Esta procedencia inesperada desafía modelos previos que predecían un mayor flujo de objetos desde el ápex, sugiriendo que tales visitantes del sur podrían ser más comunes de lo estimado.

El perihelio de 3I/ATLAS, es decir su paso más cercano al sol, está programado para el 30 de octubre de 2025, a una distancia de 1,4 unidades astronómicas (UA), justo dentro de la órbita de Marte. Su aproximación mínima a la Tierra será de 1,8 UA, lo que equivale a unos 270 millones de kilómetros, por lo que no representa riesgo de colisión. La Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA han coordinado observaciones globales con telescopios en Hawái, Chile y Australia para rastrear su trayectoria con precisión.

Características Físicas y Composición Química

Observaciones del Telescopio Espacial Hubble, realizadas el 21 de julio de 2025 cuando el cometa estaba a 446 millones de kilómetros de la Tierra, revelaron un núcleo sólido e helado envuelto en una nube de polvo en forma de lágrima. El diámetro del núcleo se estima entre 320 metros y 5,6 kilómetros, aunque mediciones más precisas sugieren un límite superior de 5,6 km. A diferencia de ‘Oumuamua, que no mostró actividad cometaria evidente, 3I/ATLAS presenta un coma y una cola, confirmando su naturaleza como cometa.

Datos del Telescopio Espacial James Webb (JWST), obtenidos el 6 de agosto de 2025, muestran la presencia de hielo de agua, vapor de agua, monóxido de carbono y sulfuro de carbonilo. Lo más notable es la proporción inusualmente alta de dióxido de carbono (CO₂) respecto al hielo de agua, de aproximadamente 8:1, la más elevada registrada en un cometa. Esta composición sugiere que 3I/ATLAS pudo formarse en un disco protoplanetario cálido y altamente irradiado, posiblemente durante la llamada «hora cósmica del mediodía», hace unos 7.000 millones de años.

La actividad cometaria se ha mantenido estable hasta agosto de 2025, sin fragmentaciones ni aumentos repentinos de brillo. Misiones como Juno y Juice podrían ofrecer imágenes cercanas durante su paso, revelando cambios posteriores al perihelio, como la sublimación acelerada de compuestos volátiles.

El Debate sobre un Posible Origen Artificial

La hipótesis dominante entre los astrónomos es que 3I/ATLAS es un cometa natural expulsado de otro sistema estelar durante su formación planetaria. Sin embargo, algunas de sus características han impulsado discusiones especulativas. Un preprint en arXiv (Loeb et al., 2025) propone, como ejercicio académico, que su comportamiento podría interpretarse como indicio de un diseño intencional, similar a una sonda interestelar. Los autores subrayan que esta posibilidad es altamente improbable y que su objetivo es fomentar un análisis crítico, tal como ocurrió con el debate sobre ‘Oumuamua.

Además, observaciones espectrales preliminares muestran una firma de emisión de níquel sin hierro asociada, lo que no es común en cometas conocidos. Los investigadores advierten que estas anomalías podrían deberse a limitaciones instrumentales o a procesos de formación en entornos galácticos antiguos. La NASA ha afirmado que no hay evidencia de origen artificial, mientras que la ESA enfatiza el valor científico de estudiar su composición como una cápsula del tiempo de la formación estelar.

Expertos como David Jewitt de UCLA destacan que la velocidad y composición de 3I/ATLAS lo convierten en un valioso mensajero cósmico, pero consideran que las explicaciones naturales —como la eyección gravitacional— son suficientes. La comunidad científica continúa reuniendo datos, especialmente en torno a su perihelio, para resolver las incógnitas con observaciones empíricas.

Implicaciones para la Astronomía Interestelar

3I/ATLAS amplía el conocimiento sobre la población de objetos interestelares, que se estima en miles de millones en la galaxia. Además, valida la eficacia de encuestas astronómicas como ATLAS y el futuro telescopio Vera C. Rubin, que podría detectar de 5 a 50 objetos de este tipo al año.

A medida que 3I/ATLAS se aleje tras octubre de 2025, los astrónomos seguirán su evolución para determinar si sobrevive intacto o se fragmenta. En cualquier escenario, este cometa confirma que los objetos interestelares son tesoros naturales del cosmos, cuya rareza invita a la especulación, pero siempre basada en evidencia.

 

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