agosto 13, 2026

¿Por qué Colombia rechazó a rescatistas de México y otros países tras el terremoto?

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12 de agosto 2026.- El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto de 2026 dejó una emergencia de gran escala en ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. Mientras los equipos locales trabajaban en la búsqueda de personas entre los escombros, la decisión de las autoridades de priorizar inicialmente las capacidades nacionales generó cuestionamientos sobre la participación de brigadas extranjeras.

Entre los grupos que ofrecieron apoyo estuvo la Brigada de Rescate Topos Tlaltelolco, de México. La organización señaló que las autoridades colombianas no autorizaron en un primer momento el ingreso de sus rescatistas, bajo el argumento de que los equipos nacionales disponibles eran suficientes para atender la emergencia.

De acuerdo con los Topos, Silvia Vallen, coordinadora nacional de Gestión de Riesgos de Colombia, comunicó esa postura a la agrupación. Ante ello, la brigada mexicana manifestó su disposición para brindar asistencia técnica y humanitaria, aunque sin desplazar personal hasta que existiera una nueva evaluación de las necesidades.

México ofreció rescatistas e insumos humanitarios

Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum había informado que su gobierno estaba preparado para proporcionar ayuda humanitaria y personal especializado en labores de rescate tras el terremoto.

La disposición incluía un equipo con experiencia en atención de emergencias sísmicas, cuya movilización quedaría sujeta a una solicitud formal de las autoridades colombianas. Posteriormente, México envió toneladas de insumos humanitarios, entre ellos despensas, a bordo de aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana con destino a Pereira.

También se trasladó personal militar para labores de asistencia, como parte del apoyo solicitado por Colombia mediante los canales diplomáticos correspondientes.

Otros países también ofrecieron equipos especializados

La decisión de recurrir inicialmente a los recursos nacionales no involucró únicamente a México. Nayib Bukele, presidente de El Salvador, señaló que Colombia había solicitado a su país ayuda humanitaria en forma de insumos, debido a que sus propios equipos de rescate, médicos y de emergencia ya se encontraban desplegados.

La respuesta internacional, sin embargo, comenzó a ampliarse conforme evolucionó la emergencia. Estados Unidos movilizó un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) y alrededor de 22 especialistas en búsqueda y rescate procedentes de Virginia y Los Ángeles, además de recursos económicos.

También se coordinó la llegada de personal especializado procedente de Ecuador, Chile y Perú, mientras otros países enviaban suministros. El Salvador, por ejemplo, aportó alrededor de 100 toneladas de ayuda humanitaria, además del cargamento enviado desde México.

Colombia defendió la prioridad de sus equipos nacionales

Las autoridades colombianas argumentaron que el país dispone de equipos de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) acreditados a nivel nacional, los cuales ya se encontraban trabajando en las zonas afectadas.

El canciller Omar Bula sostuvo que no se había excluido a ningún país y aseguró que la atención de la emergencia se desarrollaba sin criterios ideológicos o políticos. Según su postura, Colombia había aceptado y agradecido la ayuda internacional disponible.

Por su parte, el vicepresidente José Manuel Restrepo destacó la disposición de distintos gobiernos para colaborar y mencionó la preparación del país para recibir apoyo procedente de México, Estados Unidos, El Salvador y Perú, entre otras naciones.

Así, la respuesta colombiana evolucionó de una primera etapa centrada en los equipos nacionales hacia una incorporación gradual de personal extranjero y ayuda material.

La decisión generó debate por las primeras 72 horas

La controversia surgió debido a que las primeras 72 horas después de un terremoto suelen considerarse un periodo especialmente relevante para localizar y rescatar a personas que pudieran permanecer con vida bajo los escombros.

En este contexto, la decisión inicial de privilegiar los recursos nacionales abrió un debate sobre la conveniencia de incorporar desde las primeras horas a equipos extranjeros disponibles.

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