julio 2, 2026

Yo Campesino / Desvergüenza

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•           Con su encuesta, el machuchón se auto reconoce como el más grande de todos los tiempos

Miguel A. Rocha Valencia

Se necesita cachaza, desvergüenza para aplaudirse a sí mismo, pagar del dinero público para que le digan que es lo máximo, aunque los números reales, esos que indican un país destrozado y en poder del crimen organizado, de funcionarios nefastos por quienes el territorio nacional es un cementerio y de quienes, en tres años, lograron acumular nueve millones de pobres a costa de una clase media golpeada y disminuida.

Compró el Ganso de Macuspana su caja de aplausos, su encuesta con sus números para decirse que es el mejor, el Mesías que los mexicanos queríamos y que el 72 por ciento de ello lo aman tanto que desean culmine su mandato y lo califican con los más altos estándares otorgados a mandatario alguno.

Lo peor es que el Profeta de la 4T amenaza, promete a sus súbditos que seguirá esforzándose por destruir al país que, contra lo dicho por él, lleva tres años con una ola de violencia nunca vista, inimaginable para quien iba a acabar con ella con abrazos. Más de 100 mil asesinatos al final de su tercer año de gobierno, de los cuáles ya lleva 86 mil 600 y al final del sexenio, a este ritmo superará los 200 mil.

Claro la encuesta que él mismo reconoce mandó a hacer, no lo dice como tampoco el que el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) adscrito a la UNAM reportó que, en los dos últimos años, el número de personas en pobreza aumentó nueve millones y a ellos se sumaron seis millones y medio de mexicanos que no pueden adquirir la canasta básica. Es decir que cada vez hay más ciudadanos caídos en la miseria salarial y alimentaria.

Pero el pontífice de Palacio Nacional dice que la gente lo quiere mucho, el 72 por ciento de sus encuestados. Es la primera vez en 49 años de periodista que escucho a un presidente pararse frente al espejo, aplaudirse y decir que es el más querido, el más exitoso y quien más felicidad da al pueblo, ese bueno y sabio que cada día escasea más en las calles, taxis, mercados, escuelas y más difícil de encontrar en hospitales, fábricas y demás centros de trabajo.

Tampoco menciona los datos de la encuesta Nacional del INEGI que coincide con los de la UNAM, (a ver si no regañan a Enrique Graue por sacar tal información en un día tan “importante” para el Ganso). Esos números dicen que son más de 10 millones más de pobres y que las clases medias disminuyeron un seis por ciento.

Pareciera que ese es el fin de la actual política económica; no se trata de mejorar sino empeorar el bienestar de los mexicanos. El caudillo de Tepetitán necesita pobres, como los antiguos políticos, esa es la bandera más redituable para la Cuarta, aunque con ello, eternice y profundice desigualdades sociales y condene a un gran sector de la población a la desesperanza, la desesperación por no tener para comer, estudiar o accesar a la salud, en suma, a un mejor nivel de vida porque si se supera, pierde la etiqueta de cliente electoral.

Tampoco puede festinar cuando se carece de medicamentos no sólo oncológicos sino del cuadro básico no sólo en el sistema sin cabeza ni articulación llamado Insabi, sino en instituciones como el IMSS o ISSSTE, donde hasta el paracetamol desaparece de los anaqueles de sus farmacias. No hay y por ello, han muertos muchos miles más.

O frente a ese festinar presidencial, se alza otra cifra que debería dar vergüenza por marcar la ineptitud del actual gobierno: 332 mil 500 muertos por Covid-19 reconocidos oficialmente a finales de abril, aunque la universidad Johns Hopkins dice que son cerca de 500 mil.

Y se ríen: “disminuyen los muertos” pero los contagios nuevamente van al alza en un promedio de seis mil para alcanzar un registro superior a los dos millones 526 mil confirmados “oficialmente”. Hay quienes multiplican esa cifra por ocho, la mayoría de los cuáles, prefiere rifarse en su casa que arriesgarse a un hospital público donde el índice de mortalidad es uno de los más altos del mundo.

Así, en medio de medio millón de muertos por asesinato o enfermedad, acusaciones internas y externas de compadrazgo, pasividad o complicidad con el crimen organizado, incapacidad para el manejo de la pandemia, la opacidad en la entrega de contratos públicos y reparto de la “partida secreta presidencial” que hoy en palabras del mismo caudillo, suma casi billón y medio de pesos que no son supervisados por el Congreso sino que se manejan a discreción desde Palacio Nacional, se da el festejo por los tres años del triunfo de Morena en las urnas.

Hoy millones decepcionados, no fueron considerados en la Peje encuesta, pero veremos la del 2024 y en ella sabremos si de verdad el pueblo sabio, fifí o neoliberal, quiere tanto como afirma quien hoy debería estar, afirman, bajo observación de un especialista en trastornos de la personalidad.

La Ley no se consulta, se aplica. NO a la consulta.

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