abril 19, 2026

Atacante del CCH Sur documentó su armamento en redes antes del homicidio

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Ciudad de México, 23 de septiembre de 2025. – Un estudiante de 19 años, identificado como Lex Ashton «N», protagonizó un violento incidente en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ubicado en la colonia Jardines del Pedregal, alcaldía Coyoacán. El suceso, ocurrido alrededor de las 13:00 horas del lunes 22 de septiembre, dejó como saldo un adolescente de 16 años sin vida, un trabajador administrativo herido y al propio agresor con fracturas graves en ambas piernas tras un intento de fuga.

Las autoridades de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) han abierto una carpeta de investigación por los delitos de homicidio calificado y lesiones dolosas. Según las indagatorias preliminares, Ashton «N» ingresó al plantel con el rostro cubierto por una capucha y portando un arma blanca, presuntamente una guadaña. En el estacionamiento del colegio, agredió a Jesús Israel «N», un estudiante de primer semestre, causándole heridas letales en el torso que le provocaron la muerte en el lugar pese a los esfuerzos de auxilio inmediato.

El ataque no se limitó a la víctima principal. Un empleado del área administrativa, de 69 años y conocido como Armando «N», intervino para intentar desarmar al agresor y proteger a los estudiantes presentes. En el forcejeo, recibió heridas punzocortantes en las extremidades superiores, lo que requirió su traslado a un hospital cercano. Horas después, Armando «N» fue dado de alta médica, aunque permanece en recuperación.

Tras el asalto, Ashton «N» trató de evadir a testigos y personal de seguridad que lo perseguían. Subió a un edificio adyacente dentro del perímetro escolar y, al verse acorralado, se lanzó desde una altura considerable. El impacto le provocó fracturas en las dos piernas, obligándolo a recibir atención médica en un nosocomio de la zona sur de la capital. Actualmente, se encuentra bajo custodia de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, a la espera de su alta para ser formalmente puesto a disposición del Ministerio Público.

Lo que distingue este caso de otros incidentes de violencia escolar es la aparente premeditación documentada en plataformas digitales. Horas antes del ataque, Ashton «N» utilizó su perfil en una red social –creado apenas unas semanas atrás– para compartir una serie de imágenes y mensajes que aluden directamente a su intención.

En las fotografías, se observa al joven posando con el rostro parcialmente oculto, vistiendo una sudadera negra la frase «Baño de sangre» en inglés, junto a un arsenal improvisado: al menos dos cuchillos curvos tipo karambit, un arma similar a una kama, un hacha pequeña, gas pimienta, lentes de sol y una pañoleta. Una de las tomas lo muestra cerca de las instalaciones del CCH Sur, sosteniendo la guadaña que presuntamente usó en la agresión.

Acompañando estas imágenes, publicó un texto breve pero cargado de connotaciones: «Escoria como yo tiene la misión de recoger la basura». Este contenido, que permaneció accesible por varias horas tras los hechos, ha sido preservado por peritos de la FGJ-CDMX como evidencia digital. Análisis iniciales de las autoridades sugieren que el agresor podría haber estado influenciado por comunidades en línea que promueven narrativas extremas de autodenominada «limpieza» social, aunque el móvil exacto –si se trata de un conflicto personal, ideológico o de otro tipo– sigue bajo investigación. No se descarta la revisión de cámaras de seguridad internas y externas del plantel, así como entrevistas a compañeros y docentes.

Compañeros de Ashton «N» lo describen como un joven reservado e introvertido, con escasa interacción social en el aula. Inscrito en el CCH Sur desde el semestre anterior, no había registrado antecedentes de conducta violenta en el expediente escolar.

La jefa de Gobierno capitalino, Clara Brugada, se reunió con representantes de la UNAM y la FGJ-CDMX para coordinar acciones. Anunció el fortalecimiento de programas de detección temprana de riesgos en escuelas públicas, incluyendo la expansión de la Línea de la Vida –un servicio de atención psicológica que ya opera en 153 planteles de media superior– hacia los CCH. «No toleraremos que la violencia invada espacios de formación; colaboraremos en todo lo necesario para esclarecer y prevenir», afirmó Brugada.

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