Súper tormenta invernal amenaza a más de 230 millones en Estados Unidos
23 de enero 2026.- Una extensa tormenta invernal, identificada como Winter Storm Fern, avanza sobre amplias regiones de Estados Unidos y amenaza con generar condiciones climáticas extremas para más de 230 millones de personas. Se trata de uno de los sistemas invernales más grandes y severos de la temporada.
El fenómeno combina nieve intensa, acumulaciones peligrosas de hielo y temperaturas extremadamente bajas, con una trayectoria que se extiende desde el sur del país hasta el noreste. Su impacto podría afectar seriamente la movilidad, el suministro eléctrico y las actividades cotidianas.
Origen y fortalecimiento del sistema
La tormenta se formó a mediados de enero como un sistema de baja presión en el Océano Pacífico, desplazándose posteriormente hacia el sureste y cruzando la Península de Baja California. Conforme avanzó sobre el territorio continental, comenzó a intensificarse.
El 22 de enero, aeronaves especializadas realizaron vuelos de reconocimiento atmosférico para evaluar su desarrollo. Los registros confirmaron un sistema sólido, con una presión mínima cercana a 1012 milibares, suficiente para generar vientos fuertes y precipitaciones prolongadas.
Uno de los factores más críticos ha sido la interacción de la tormenta con una masa de aire ártico proveniente de Canadá, asociada a una alta presión de hasta 1045 milibares. Esta combinación ha provocado un desplome histórico de las temperaturas.
En estados como Dakota del Norte, Dakota del Sur y Minnesota, las sensaciones térmicas han descendido por debajo de -50 grados Fahrenheit. El frío extremo se ha extendido hacia el sur, con registros de -30 a -10 grados Fahrenheit incluso en zonas del norte de Texas y Oklahoma.
Declaratorias de emergencia y respuesta oficial
Ante el avance del sistema, al menos 16 estados y el Distrito de Columbia han declarado estados de emergencia o activado protocolos de preparación. Las autoridades han movilizado recursos para reducir riesgos a la población y a la infraestructura crítica.
Texas activó su división de manejo de emergencias, mientras que Virginia Occidental declaró alerta en sus 55 condados. Arkansas autorizó fondos de respuesta a desastres, y Georgia desplegó a 500 elementos de la Guardia Nacional. Otros estados del sur y del centro del país adoptaron medidas similares.
En el noreste, Nueva York suspendió la votación anticipada de elecciones especiales, y estados como Nueva Jersey, Pensilvania, Delaware y Maryland reforzaron la operación de quitanieves y sistemas de alerta.
El impacto en el transporte ya es considerable. Más de 2,300 vuelos han sido cancelados, y aerolíneas advierten posibles reprogramaciones adicionales. Las carreteras presentan condiciones peligrosas por hielo y nieve compactada.
En el sector energético, autoridades de Texas señalaron que la generación es suficiente para cubrir la demanda. Sin embargo, persiste el riesgo de apagones localizados debido al peso del hielo sobre líneas eléctricas y árboles.
Regiones más afectadas y riesgos principales
La tormenta se extiende a lo largo de casi 2,000 millas, desde la región de Cuatro Esquinas hasta Maine. Las alertas por nieve, hielo y frío extremo cubren zonas donde habitan más de 205 millones de personas.
En estados del sur como Louisiana, Mississippi y Tennessee, se prevén acumulaciones de hielo de hasta una pulgada, con alto potencial de daños estructurales. En áreas del centro y noreste, como Oklahoma, Kentucky, Pensilvania y Nueva York, las nevadas podrían alcanzar hasta 25 pulgadas.
Ciudades como Nueva York y Washington D.C. anticipan entre 4 y 8 pulgadas de nieve, con condiciones que podrían complicarse durante el fin de semana.
Al cierre del 23 de enero por la noche, ya se registraban nevadas en partes de Texas, Oklahoma y Kansas. En Oklahoma City, las temperaturas descendieron a 8 grados Fahrenheit, con máximas apenas superiores durante el fin de semana.
Las alertas invernales continúan vigentes en amplias zonas del sur y sureste del país. Se espera que el sistema cubra dos tercios del este de Estados Unidos entre el 24 y el 26 de enero, antes de comenzar a debilitarse.
Aunque la tormenta podría disiparse a inicios del lunes, sus efectos residuales —frío intenso, carreteras congeladas y fallas eléctricas— podrían prolongarse varios días más.
