junio 13, 2026

Cárcel simbólica y plantón indefinido: exigen cumplir amnistía en el Edomex

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Toluca, Estado de México, 4 de febrero 2026.- En las inmediaciones del Poder Judicial del Estado de México, sobre avenida Nicolás Bravo en Toluca, Carmela Flores Anastasio, mujer indígena otomí originaria de Temoaya, instaló el 4 de febrero de 2026 una cárcel simbólica elaborada con rejas, cadenas y candados.

La acción forma parte de un plantón indefinido encabezado por Carmela y otras mujeres del colectivo Haz Valer mi Libertad, con el objetivo de exigir la ejecución inmediata de la amnistía concedida a su esposo, Tomás Gabriel Crisanto, quien permanece en prisión desde hace 13 años.

El caso de Tomás Gabriel Crisanto

Tomás Gabriel Crisanto, albañil y defensor del territorio en la comunidad de Llano Grande Azcapotzaltongo, fue detenido en 2013 tras presentarse voluntariamente a declarar por un homicidio ocurrido en su localidad.

De acuerdo con su defensa, acudió a denunciar a un sobrino menor de edad, quien habría sido el autor material del hecho. Sin embargo, Tomás terminó acusado y, en 2014, fue condenado a 44 años de prisión por homicidio calificado.

La familia sostiene que el proceso judicial estuvo marcado por graves irregularidades, entre ellas la falta de un intérprete en lengua otomí, su idioma materno, posibles actos de tortura durante la detención y la omisión de la confesión del menor, quien ya cumplió su sanción en un centro tutelar y fue liberado.

Amnistía concedida, pero no ejecutada

En marzo de 2025, tras un pronunciamiento de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM), se admitió la amnistía a favor de Tomás Gabriel Crisanto, al reconocerse violaciones a derechos humanos y fallas en el debido proceso.

Como condición para su ejecución, se estableció el pago de 660 mil pesos por concepto de reparación del daño. De ese monto, el Poder Judicial estatal cubrió 300 mil pesos, mientras que Carmela Flores reunió los 360 mil restantes, empeñando su vivienda y vendiendo bienes familiares.

Pese a que el pago fue cubierto en su totalidad, la amnistía no se ha materializado, situación que la familia atribuye a trámites burocráticos prolongados.

El simbolismo del plantón

Durante la protesta, Carmela se colocó detrás de las rejas improvisadas, portando un letrero con la frase: “Soy Tomás Gabriel Crisanto, soy inocente”. La manifestación se acompaña de pancartas, fotografías y consignas que buscan visibilizar no solo este caso, sino el de otras personas indígenas privadas de la libertad de manera injusta.

El colectivo Haz Valer mi Libertad señala que la acción representa un acto de resistencia y dignidad, y advierte que la situación pone en riesgo la salud de Tomás, además de evidenciar retrasos que consideran injustificados.

El Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL) mantiene observación permanente del plantón y calificó la protesta como una expresión legítima del derecho a la manifestación social.

En su posicionamiento, exhortó al Órgano de Consolidación de Justicia Penal del Estado de México a retomar mesas de trabajo y pidió a las autoridades mantener una postura abierta al diálogo, la escucha activa y la atención de las demandas, con apego a la legalidad.

 

Fotos: CDH Zeferino Ladrillero

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