Sheinbaum envía al Congreso el cambio electoral más debatido de su gobierno
Cuauhtémoc, Ciudad de México. 25 de febrero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación; Pablo Gómez comisionado presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral; Arturo Zaldívar, coordinador de Política y Gobierno; Lázaro Cárdenas Batel, Jefe de la Oficina de la Presidencia; Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores de la Presidencia de la República; Merino, Director de la agencia de transformación digital y Telecomunicaciones; Esthela Damián Peralta, consejera jurídica del Ejecutivo Federal y Miguel Ángel Elorza Vázquez, coordinador de Infodemia. Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia
Ciudad de México, 25 de febrero de 2026 — Más de un mes de negociaciones fallidas, resistencia de sus propios aliados y un retraso de 24 horas en la presentación. Con ese telón de fondo, la presidenta Claudia Sheinbaum subió este miércoles al estrado de Palacio Nacional para anunciar que su reforma electoral irá al Congreso tal como fue concebida, sin concesiones.
«Hay límites para la negociación», dijo sin rodeos.
Un compromiso de campaña que llegó con roces
La iniciativa no es una sorpresa. Desde su campaña, Sheinbaum incluyó la reforma electoral entre sus 100 compromisos de gobierno, con dos objetivos inamovibles: que ningún legislador llegue al cargo sin enfrentar a los votantes, y que el costo de las elecciones en México deje de ser el más alto del mundo.
Lo que sí tomó por sorpresa a propios y ajenos fue la tensión que generó dentro del bloque oficialista. El Partido del Trabajo y el Partido Verde, aliados de Morena en el Congreso, se resistieron durante semanas a respaldar la propuesta. Una reunión de urgencia entre dirigentes de la coalición la noche del martes retrasó un día la presentación, pero no cambió el contenido.
La presidenta lo dejó claro: enviaría lo que siempre defendió.
El cambio que más ruido hace: los plurinominales
El corazón de la reforma está en cómo se integra el Congreso. Hoy, los partidos elaboran listas internas de candidatos que acceden a curules de representación proporcional sin competir en ningún distrito. La propuesta elimina ese mecanismo por completo.
La Cámara de Diputados conservaría sus 500 integrantes y la fórmula proporcional que determina cuántos escaños corresponde a cada partido no cambiaría. Lo que desaparece es la posibilidad de llegar sin pasar por las urnas.
De los 200 diputados plurinominales, 97 serían los candidatos de distrito que, sin ganar, obtuvieran los mejores resultados dentro de su partido. Otros 95 se elegirían mediante voto ciudadano directo en circunscripciones, con paridad obligatoria. Los 8 restantes corresponderían a representantes de la diáspora mexicana, elegidos exclusivamente por connacionales en el exterior.
En el Senado el cambio es más tajante: el número de integrantes bajaría de 128 a 96, al eliminar los 32 cargos que hoy se asignan por listas partidistas. Solo quedarían 64 senadores de mayoría relativa y 32 de primera minoría. El argumento de la presidenta es que el Senado nació para representar a las entidades federativas, no para distribuir cuotas internas.
«¿Quieres ser senador? Busca el voto popular», sintetizó Sheinbaum.
Menos dinero para partidos, INE y congresos locales
El segundo gran eje es financiero. En 2024, el gasto público electoral en México superó los 61 mil millones de pesos, una cifra que la Comisión Presidencial calificó como la más alta del mundo. La reforma propone un recorte transversal del 25 por ciento que alcanzaría al INE, a los organismos electorales locales, a los partidos políticos, a los tribunales electorales y a los congresos estatales.
Los consejeros del INE conservarían sus once cargos, pero perderían bonos y sobresueldos, y quedarían sujetos al tope salarial constitucional: nadie puede ganar más que la presidenta de la República. También se reduciría el número máximo de regidores por municipio a 15.
Sheinbaum estimó que el ahorro total rondaría los 12 mil o 13 mil millones de pesos anuales y propuso que esos recursos se etiqueten a rubros como salud o educación.
Fiscalización inmediata y regulación de redes
Uno de los puntos que pasó más inadvertido en el debate público es el relativo a la fiscalización. La iniciativa busca que el INE tenga acceso en tiempo real a los movimientos financieros de partidos y candidatos, prohibiría el uso de efectivo en aportaciones políticas y establecería medidas precautorias de aplicación inmediata ante indicios de recursos ilícitos, sin necesidad de aguardar resoluciones tardías.
En paralelo, se regularía el uso de inteligencia artificial durante campañas y se prohibirían las campañas de bots en redes sociales. El INE tendría facultades para ordenar la retirada inmediata de ese tipo de contenidos.
Participación ciudadana, diputados migrantes y fin del PREP
La reforma también ampliaría los mecanismos de democracia participativa. Figuras como el referéndum, el plebiscito y la revocación del mandato se incorporarían no solo a nivel federal, sino también en estados y municipios. Se habilitaría el voto electrónico para estas consultas ciudadanas, aunque no para las elecciones generales.
Para los mexicanos que viven fuera del país, la propuesta simplificaría el proceso de registro con una sola inscripción permanente y les garantizaría representantes propios en la Cámara de Diputados, elegidos directamente por ellos.
El PREP desaparecería. En su lugar, los cómputos distritales arrancarían al cierre de la jornada, con el argumento de que ofrecen resultados definitivos en lugar de preliminares y reducen costos operativos.
La iniciativa reitera dos reformas ya aprobadas con vigencia desde 2030: la prohibición de reelección consecutiva inmediata en todos los cargos de elección popular y la prohibición de heredar puestos a familiares directos. El fuero legislativo, en cambio, no se toca, aunque la propia presidenta admitió no estar de acuerdo con su existencia.
El lunes llega al Congreso, pero los votos no están garantizados
La iniciativa será presentada formalmente al Poder Legislativo el lunes 2 de marzo. Para convertirse en reforma constitucional necesita mayorías calificadas en ambas cámaras, un umbral que hoy Morena no alcanza sola y que sus aliados no han prometido cubrir.
Sheinbaum descartó que un eventual rechazo sea una derrota. «La gente va a decir: la presidenta cumplió», argumentó. Y añadió que quien se oponga tendrá que explicarle a sus votantes por qué defendió las listas cupulares.
El debate, en todo caso, apenas comienza.
