junio 23, 2026

Guerra total en Medio Oriente; más de mil objetivos atacados y una situación crítica global

HCcpE7AboAAvNdj
Comparte

2 de marzo 2026.- El 28 de febrero de 2026 marcó el inicio formal de una nueva fase armada entre Estados Unidos, Israel e Irán, tras una serie de ataques coordinados contra objetivos estratégicos iraníes. La escalada, precedida por meses de tensión diplomática y militar, ha derivado en intercambios masivos de misiles y drones, con repercusiones regionales y económicas de alcance global.

Aunque la rivalidad entre estos actores tiene raíces que se remontan a décadas —principalmente por el programa nuclear iraní, el respaldo a milicias en la región y disputas geopolíticas—, esta fase comenzó con una ofensiva preventiva de gran escala.

El detonante: operaciones militares coordinadas

El 27 de febrero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó la llamada Operación Epic Fury. En la madrugada del 28, fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron ataques simultáneos contra instalaciones nucleares, bases militares, centros de mando y complejos vinculados al liderazgo iraní.

Israel denominó su participación como Operación Roaring Lion. En total, se desplegaron más de 100 aeronaves, misiles Tomahawk, sistemas HIMARS, cazas F-18 y F-35, así como drones de ataque.

Los bombardeos impactaron objetivos en ciudades clave como Teherán, Isfahán y Qom. Explosiones fueron reportadas en zonas centrales de la capital iraní, incluidas áreas cercanas a complejos oficiales.

Muerte del líder supremo y bajas en la cúpula iraní

Uno de los hechos más relevantes fue la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, durante un bombardeo en Teherán. En el mismo ataque fallecieron familiares cercanos y al menos 40 altos funcionarios.

Entre ellos se reportó la muerte del ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y del comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Mohammad Pakpour.

La operación se ejecutó sin autorización previa del Congreso estadounidense, aunque fue notificada posteriormente bajo la Resolución de Poderes de Guerra.

La respuesta iraní: misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses

Horas después de los ataques iniciales, Irán lanzó entre 35 y 170 misiles balísticos hacia territorio israelí y contra bases estadounidenses en Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudita.

Las fuerzas iraníes también emplearon más de 700 drones en distintas oleadas. El general Ali Abdollahi Ali Abadi confirmó la ofensiva y aseguró que continuaría hasta lograr una “derrota definitiva” de sus adversarios.

En Israel sonaron sirenas antiaéreas en Tel Aviv y Jerusalén Occidental. Algunos impactos se registraron en zonas no militares del Golfo, incluidos complejos hoteleros y edificios residenciales.

Tensiones regionales y cierre del Estrecho de Ormuz

Irán declaró estado de emergencia, cerró su espacio aéreo y bloqueó el Estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el transporte mundial de petróleo. La interrupción redujo de forma drástica el tránsito energético y provocó un aumento inmediato en los precios internacionales del crudo.

El secretario general de la ONU, António Guterres, convocó a una sesión urgente del Consejo de Seguridad. Mientras tanto, Washington y Tel Aviv defendieron la ofensiva como una acción preventiva ante amenazas inminentes.

También se registraron revueltas en múltiples embajadas e instalaciones diplomáticas de EEUU en Oriente Medio, destacando casos como el de Pakistán, donde más de 30 personas fueron asesinadas por marines estadounidenses, además de Bahrein y Arabia Saudita; este último generando una severa condena y amenaza de Donald Trump.

Nuevas oleadas y ampliación del conflicto

Ayer 1 de marzo, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, anunció medidas para el periodo posterior a Khamenei. Irán declaró 40 días de luto nacional.

Las fuerzas estadounidenses e israelíes reportaron más de 1.250 objetivos impactados desde el inicio de la operación. El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Dan Caine, describió la ofensiva inicial como un “asalto masivo abrumador”.

Irán informó 555 fallecidos, incluidos civiles. Estados Unidos confirmó seis bajas militares en ataques contra tropas desplegadas en Kuwait. También se registraron impactos en instalaciones energéticas en Catar y Arabia Saudita.

Posturas diplomáticas y ausencia de desescalada

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, sostuvo que el conflicto estalló cuando un acuerdo nuclear estaba “al alcance”. El enviado estadounidense Steve Witkoff señaló que hubo intentos fallidos de negociación previos a la ofensiva.

Por su parte, el exalto funcionario iraní Ali Larijani rechazó cualquier diálogo con Washington. Gobiernos como Kuwait y Kazajistán llamaron a la moderación, mientras Líbano expresó preocupación por una posible expansión regional.

Un conflicto con impacto global

Hasta el 2 de marzo de 2026, los intercambios de misiles y drones continúan. Las cifras oficiales reportan cientos de muertos en Irán, decenas víctimas en Israel y al menos 3 bajas estadounidenses.

El cierre del Estrecho de Ormuz mantiene en vilo a los mercados energéticos, mientras la administración Trump ha señalado que la campaña podría extenderse entre cuatro y cinco semanas o más.

Sin señales claras de desescalada, la confrontación amenaza con alterar el equilibrio estratégico de Oriente Medio y generar efectos económicos y políticos a escala mundial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *