Ataque israelí en Líbano desata crisis humanitaria y pone en duda el alto al fuego
8 de abril de 2026.- Este miércoles, horas después de anunciarse un cese al fuego temporal de dos semanas entre Estados Unidos, Irán e Israel —mediado por Pakistán—, las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a cabo una ofensiva aérea y de artillería contra diversos puntos en Líbano.
La operación, denominada oficialmente “Eternal Darkness”, fue presentada por autoridades israelíes como el mayor ataque coordinado contra Hezbollah desde el inicio del actual conflicto.
Alcance de la operación militar
De acuerdo con la versión israelí, en un lapso aproximado de diez minutos se atacaron más de cien objetivos. Entre ellos se incluyeron centros de mando, instalaciones de inteligencia, depósitos de misiles y posiciones vinculadas a la Fuerza Radwan, así como infraestructura aérea y naval.
Israel sostuvo que varios de estos puntos se encontraban en zonas densamente pobladas, y afirmó haber implementado medidas para reducir víctimas civiles.
El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que su país continuará “golpeando a Hezbollah”, y subrayó que el cese al fuego con Irán “no incluye a Líbano”. En la misma línea, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, aseguró que las fuerzas israelíes aprovecharán “cada oportunidad operativa” sin comprometer la seguridad en el norte de Israel.

Zonas afectadas en Líbano
Los ataques impactaron distintas regiones del país.
En Beirut, los bombardeos alcanzaron suburbios del sur como Dahiyeh, así como zonas residenciales y comerciales del centro, entre ellas Corniche al-Mazraa y Tallet El Khayat.
En el sur, se reportaron daños en ciudades como Tiro, Nabatieh y Sidón, incluida la localidad de Adloun. En Tiro, un hospital y una ambulancia cercana resultaron afectados.
En el valle de la Bekaa oriental, un cementerio en la aldea de Shmestar fue alcanzado durante un funeral.
Víctimas y presión sobre el sistema de salud
Las cifras de víctimas fueron elevadas. El Ministerio de Salud de Líbano reportó al menos 182 muertos y 890 heridos en un solo día. Por su parte, la Defensa Civil elevó el balance a 254 fallecidos y más de 1,165 heridos.
Hospitales en Beirut y el sur del país quedaron rebasados. La Universidad Americana de Beirut solicitó donaciones urgentes de sangre ante la magnitud de la emergencia.
Entre los hechos documentados destacan la muerte de tres niñas en Adloun, diez personas fallecidas en el cementerio de Shmestar y afectaciones a personal médico en Tiro.

Reacciones oficiales y luto nacional
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó los ataques al señalar que se dirigieron contra zonas densamente pobladas y causaron la muerte de civiles.
Como respuesta, el gobierno declaró el jueves 9 de abril como día nacional de luto. Se suspendieron actividades en oficinas públicas e instituciones, se izaron banderas a media asta y se modificó la programación en medios de comunicación.
Hezbollah afirmó tener “derecho a responder” y advirtió que las muertes “no serán en vano”, aunque no ha reivindicado acciones inmediatas tras el anuncio de la tregua con Irán.
Hasta la noche del 9 de abril, equipos de rescate continuaban labores en Beirut y otras zonas afectadas para localizar sobrevivientes entre los escombros.
Los hechos evidencian la fragilidad de los acuerdos temporales en un conflicto que ya ha dejado más de un millón de personas desplazadas en territorio libanés.
