mayo 9, 2026

Casi las matan por meter un perro al manantial en Temoaya

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Temoaya, Estado de México, 5 de mayo 2026.- Bastó que un perro chapoteara unos segundos en el agua para que una comunidad del Estado de México se convirtiera anoche en el escenario de uno de los episodios de violencia colectiva más brutales registrados en la región en los últimos años. El saldo: dos mujeres hospitalizadas en estado grave, una turba sin freno y un gobierno municipal que guarda silencio.

Cuando el rito se convirtió en pretexto

Las dos víctimas, originarias de la Ciudad de México, no eran extrañas en el manantial conocido como Tres Ojuelos, ubicado en la localidad de Dolores, municipio de Temoaya. Acudían al lugar con regularidad y lo hacían con la convicción de estar honrando el sitio: sus visitas tenían un carácter espiritual. Ese domingo llevaban consigo, como ofrenda, una vela elaborada con cera de miel de abeja, que depositaron en la capilla del lugar.

Ese mismo día, la comunidad celebraba una ceremonia indígena en las inmediaciones del manantial. La coincidencia de ambas presencias en un espacio que los habitantes consideran sagrado estableció las condiciones para el conflicto.

El perro, el detonante

Lo que encendió la mecha fue un hecho menor: el perro que acompañaba a las mujeres se introdujo de manera parcial y por escasos momentos en el agua del manantial. La reacción fue inmediata y desproporcionada. Los habitantes presentes comenzaron a acusarlas de contaminar el manantial y de faltar el respeto al lugar sagrado. La veladora que llevaban fue señalada como evidencia adicional de su supuesta negligencia o mala fe, pese a las explicaciones de las mujeres.

En cuestión de minutos, la confrontación dejó de ser un intercambio de reclamos para convertirse en una convocatoria masiva. A través de redes sociales, los mensajes se multiplicaron con llamados a congregarse en el lugar y a «hacer justicia», acompañados de advertencias —desproporcionadas según los testigos— sobre una supuesta contaminación que haría peligrosa el agua para consumo humano.

Hay, sin embargo, un dato que los testimonios de otros frecuentadores del sitio ponen sobre la mesa: en Tres Ojuelos no es infrecuente encontrar basura en el río ni restos de animales producto de la venta de truchas que se realiza en el lugar. Esa contaminación cotidiana, al parecer, no despierta la misma indignación.

Detenidas, luego entregadas a la turba

Ante la presión de la multitud, las autoridades locales tomaron a las mujeres bajo resguardo y las trasladaron a la comandancia municipal de Temoaya. Durante varias horas permanecieron detenidas en ese lugar mientras la tensión afuera no cedía, sino que crecía.

El punto de quiebre llegó cuando corrió el rumor de que serían liberadas o transferidas al Ministerio Público para continuar el procedimiento legal correspondiente. La turba no lo permitió. Con una violencia que las fuerzas del orden no pudieron —o no supieron— contener, los agresores rompieron los cristales de la comandancia e irrumpieron en el interior para sacar a las detenidas.

Lo que vino después quedó grabado en múltiples videos que circularon en redes sociales: hombres y mujeres descargaron una golpiza sistemática sobre las dos víctimas. Fueron desnudadas, golpeadas sin tregua y arrastradas. El nivel de violencia ejercido, podría configurarse incluso en un intento de homicidio con todas las agravantes que eso implica.

Un gobierno municipal ausente

Mientras las víctimas eran hospitalizadas en estado grave —hecho conocido únicamente gracias a los reportes de sus familiares—, el Ayuntamiento de Temoaya no emitió ningún comunicado, no expresó condena alguna y no anunció medida de protección para las afectadas ni de búsqueda de responsables.

El vacío institucional obligó a la intervención de agentes estatales, quienes se desplazaron a la zona para recuperar el control, garantizar la seguridad en el área y coordinar el traslado de las mujeres lesionadas.

El perro, señalado como el origen de todo, fue rescatado y puesto a salvo, confirmaron familiares de las víctimas.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México confirmó la apertura de una investigación por intento de homicidio. Los trabajos de identificación de los agresores están en curso, favorecidos en parte por el amplio registro en video del linchamiento.

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