Cientos de desplazados en Guerrero: comunidades indígenas huyen de ataques del narco
12 de mayo 2026.- Comunidades indígenas nahuas de la Montaña Baja de Guerrero enfrentaron en días recientes una nueva escalada de violencia que provocó el desplazamiento de cientos de familias en el municipio de Chilapa de Álvarez. Organizaciones indígenas señalan al grupo criminal Los Ardillos como responsable de ataques armados, uso de drones y ocupación de localidades.
La situación ha generado una crisis humanitaria en distintas comunidades, donde familias enteras abandonaron sus hogares para refugiarse en iglesias, canchas deportivas o zonas montañosas.
Un conflicto que lleva años en la región
Los Ardillos mantienen presencia en la región de La Montaña desde principios de los años 2000. El grupo ha sido relacionado con actividades como narcotráfico, extorsión y control territorial, además de enfrentamientos con otras organizaciones criminales como Los Tlacos y Los Rojos.
Desde hace más de una década, comunidades de Chilapa de Álvarez y José Joaquín de Herrera han denunciado ataques armados, asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados. Entre las organizaciones afectadas se encuentra el Consejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ).
Ataques armados y desplazamiento masivo
La nueva escalada comenzó el 6 de mayo, cuando se reportaron asesinatos en la comunidad de Xicotlán. Entre las víctimas fueron identificadas personas vinculadas al CIPOG-EZ.
En los días posteriores se denunciaron balaceras prolongadas, ataques con armas de alto calibre y sobrevuelos de drones. De acuerdo con testimonios difundidos por organizaciones indígenas, algunos enfrentamientos se extendieron durante varias horas.
Como consecuencia, cientos de familias dejaron comunidades como Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán. Mientras algunas personas lograron refugiarse en Alcozacán, otras permanecieron ocultas en zonas montañosas bajo condiciones precarias.
@A_MontielR odia a @MaruCampos_G por ser blanca y ella Morena indígena y tiene mucho resentimiento porque no alcanzó el mestizaje .
Mejor que ayude a los pueblo originarios en Guerrero que están siendo masacrados y desplazados de sus comunidades en Guerrero .
Esto es hoy ,… pic.twitter.com/fWSvUY87VK
— Guerrera incansable. (@JuliaAlonso15) May 12, 2026
Los reportes también mencionan falta de alimentos, medicinas y resguardo ante la lluvia, además de denuncias sobre incendios y saqueos en viviendas abandonadas.
La violencia alcanzó zonas de refugio
La situación se agravó cuando los ataques se extendieron hacia Alcozacán, lugar donde se concentraban parte de las familias desplazadas.
Organizaciones comunitarias advirtieron que mujeres, niños y adultos mayores tuvieron que huir durante la noche, muchas veces caminando largas distancias para evitar quedar atrapados en medio de los enfrentamientos.

La respuesta del gobierno
La Secretaría de Gobernación atribuyó el conflicto a disputas territoriales entre Los Ardillos y Los Tlacos.
De acuerdo con autoridades federales, se desplegaron elementos de la Guardia Nacional, Ejército y corporaciones estatales para reforzar la seguridad, facilitar evacuaciones y retirar bloqueos carreteros.
Las cifras oficiales reportaron decenas de personas desplazadas y varios heridos atendidos por las autoridades. El gobierno también informó que se mantiene coordinación con policías comunitarias y acciones de atención humanitaria.
Comunidades cuestionan cifras oficiales
El CIPOG-EZ y el Congreso Nacional Indígena aseguraron que la magnitud del desplazamiento es mayor a la reconocida oficialmente.
Las organizaciones sostienen que miles de personas han resultado afectadas y cuestionan la actuación de las fuerzas de seguridad en zonas donde existen cuarteles cercanos y medidas cautelares emitidas previamente por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Además, exigieron el desmantelamiento de los grupos criminales, protección efectiva para las comunidades y condiciones seguras para el retorno de las familias desplazadas.
Una crisis que continúa
Hasta los reportes más recientes, la tensión persistía en la región, con nuevas denuncias sobre disparos y sobrevuelos de drones.
Parte de las familias seguían en refugios temporales o escondidas en el monte, mientras autoridades mantenían operativos de seguridad y atención humanitaria.
La situación refleja el impacto que la violencia criminal mantiene sobre comunidades indígenas de Guerrero, donde los conflictos armados continúan provocando desplazamientos, pérdidas humanas y condiciones de vulnerabilidad para cientos de habitantes.
