Un murciélago se posó sobre su rostro mientras dormía; semanas después, el niño perdió la vida por rabia
3 de julio 2026.- Durante el verano de 2024, un niño de 11 años, previamente sano, tuvo un encuentro fortuito con un murciélago mientras se encontraba con su familia en una cabaña del norte de Ontario, Canadá. Lo que en un principio pareció un incidente menor terminó convirtiéndose en un caso médico excepcional y fatal, documentado en un informe publicado esta semana en el Canadian Medical Association Journal (CMAJ).
De acuerdo con el artículo, elaborado por especialistas como Padmaja Sreeram, Jeffrey M. Pernica y Brian Hummel, el menor despertó durante la noche al sentir al murciélago sobre su nariz y boca. Lo apartó de un manotazo y su padre logró capturarlo momentáneamente antes de liberarlo al exterior.
Como no se detectaron mordeduras, arañazos ni lesiones visibles, y el animal no mostraba un comportamiento aparentemente anormal, la familia no buscó atención médica.
Evolución clínica y diagnóstico
Diecinueve días después del contacto, el niño comenzó a presentar parestesia y entumecimiento progresivo en el lado derecho del rostro, además de pérdida de apetito e inflamación facial.
Cuatro días más tarde acudió a una clínica de urgencias, donde recibió tratamiento por una presunta parálisis de Bell asociada al virus del herpes simple. Sin embargo, no pudo tolerar el medicamento debido al intenso dolor al tragar.
En los días siguientes su estado empeoró. Ingresó a un servicio de emergencias con odinofagia y vómitos. Aunque la familia informó sobre el contacto previo con el murciélago, fue dado de alta con un diagnóstico presuntivo de gingivoestomatitis herpética.
Al día siguiente regresó con debilidad facial, dificultad para hablar y, mientras esperaba ser hospitalizado, desarrolló fiebre, disfagia, confusión y alucinaciones visuales. Posteriormente fue intubado e ingresado a la unidad de cuidados intensivos pediátricos.
Ante la evolución neurológica y el antecedente de exposición, los médicos sospecharon rabia. Una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) realizada en saliva confirmó el diagnóstico al cuarto día de hospitalización.
La Canadian Food Inspection Agency identificó una variante del virus de la rabia asociada a murciélagos. Además, los estudios de resonancia magnética revelaron lesiones compatibles con la enfermedad en el tronco encefálico y otras regiones cerebrales.
Pese al tratamiento de soporte intensivo, el paciente desarrolló disfunción autonómica, neumonía asociada al ventilador y un deterioro neurológico irreversible. Las medidas de soporte vital fueron retiradas el día 17 de hospitalización y el menor falleció acompañado de su familia.
Un caso extremadamente raro en Canadá
La rabia humana es una enfermedad extremadamente poco frecuente en Canadá. Desde 1924 se han documentado únicamente 28 casos, y este fue el primer contagio adquirido localmente en Ontario desde 1967.
En Norteamérica, los murciélagos constituyen la principal fuente de infección en humanos, ya que sus mordeduras pueden ser muy pequeñas o incluso pasar desapercibidas.
El virus de la rabia, un Lyssavirus neurotropo, se desplaza por los nervios periféricos hasta alcanzar el sistema nervioso central tras ingresar al organismo, generalmente mediante la saliva. Los síntomas iniciales suelen ser inespecíficos, pero posteriormente evolucionan hacia una encefalitis grave.
Una vez que aparecen los síntomas neurológicos, la enfermedad es prácticamente siempre mortal, aunque existen contados casos de supervivencia con importantes secuelas.
La prevención puede salvar vidas
El informe publicado en el CMAJ destaca que la profilaxis posexposición (PEP) —que incluye limpieza exhaustiva de la zona afectada, administración de inmunoglobulina antirrábica humana y vacunación— es altamente efectiva cuando se aplica antes del inicio de los síntomas.
Los autores enfatizan que cualquier contacto directo con un murciélago, incluso si no existen lesiones visibles, debe considerarse una exposición de alto riesgo y amerita una evaluación médica inmediata y la consulta con las autoridades de salud pública.
Si el murciélago puede capturarse y analizarse rápidamente, es posible esperar el resultado de laboratorio en algunos casos. Sin embargo, los especialistas señalan que, por regla general, la profilaxis debe iniciarse sin demora.
También advierten que un murciélago infectado no necesariamente mostrará conductas agresivas o erráticas, por lo que la ausencia de estos signos no descarta el riesgo.
Un llamado a reforzar la conciencia pública
El caso pone de relieve la importancia de informar a la población sobre los riesgos asociados al contacto con fauna silvestre, especialmente en zonas rurales o en cabañas donde los murciélagos son frecuentes.
Las autoridades sanitarias de Canadá recomiendan mantener vacunadas a las mascotas, evitar el contacto con animales desconocidos y sellar posibles puntos de acceso de murciélagos a las viviendas.
Aunque se trata de un caso excepcional y trágico, los autores del reporte consideran que su difusión puede fortalecer las estrategias de prevención y recordar que, frente a una posible exposición al virus de la rabia, actuar con rapidez puede ser determinante para salvar una vida.
Imagen ilustrativa generada con IA
