Las impresionantes imágenes de la revuelta popular contra el gobierno en Nepal
9 de septiembre 2025.- Nepal se ha visto sacudido en días recientes por una de las protestas más intensas de su historia, un movimiento liderado principalmente por jóvenes de la Generación Z que ha transformado las calles de Katmandú en un escenario de resistencia, caos y demandas de cambio.
Las imágenes de estas manifestaciones, que han circulado ampliamente, muestran a miles de personas desafiando toques de queda, enfrentándose a la policía y, en algunos casos, incendiando edificios gubernamentales y residencias de políticos.
Nepal’s parliament ENGULFED in flames — built in 1903 as the PM’s residence
Protesters broke into the building, looted it, and set it on fire
Singha Durbar (Lion’s Palace) is the largest palace in Asia pic.twitter.com/liBH5sG99e
— RT (@RT_com) September 9, 2025
Este estallido social, desencadenado por un intento del gobierno de restringir el acceso a plataformas digitales, ha expuesto profundas frustraciones acumuladas por la corrupción, la desigualdad económica y la percepción de un sistema político desconectado de las necesidades de la población.
El origen de la revuelta
El 4 de septiembre de 2025, el gobierno nepalés, encabezado por el primer ministro K.P. Sharma Oli, anunció la prohibición de 26 plataformas de redes sociales, incluyendo Facebook, X, YouTube e Instagram, argumentando que estas no cumplieron con nuevos requisitos de registro. La medida, vista por muchos como un intento de censura para silenciar críticas a la élite política, desató una reacción inmediata, especialmente entre los jóvenes, quienes dependen de estas plataformas para comunicarse, informarse y organizar sus actividades.
En un país donde el 90% de los 30 millones de habitantes tiene acceso a internet y la mediana de edad es de 25 años, la restricción se percibió como un ataque directo a la libertad de expresión y a la identidad digital de la juventud.
La indignación no se limitó al bloqueo de redes sociales. Las protestas, que comenzaron el 8 de septiembre en el área de Maitighar Mandala en Katmandú, se ampliaron rápidamente para abarcar demandas más amplias: el fin de la corrupción endémica, la desigualdad económica y el nepotismo que permite a las familias de los políticos disfrutar de lujos mientras gran parte de la población enfrenta un desempleo juvenil superior al 20% y depende de remesas de trabajadores en el extranjero.

Escalada de la violencia
Las manifestaciones, inicialmente pacíficas, tomaron un giro violento cuando los manifestantes intentaron ingresar al complejo parlamentario en New Baneshwor. Las imágenes capturan a jóvenes, muchos en uniformes escolares, rompiendo barricadas y enfrentándose a la policía, que respondió con cañones de agua, gases lacrimógenos, balas de goma y, según testigos, munición real. Al menos 22 personas murieron y más de 400 resultaron heridas en los enfrentamientos, lo que marcó uno de los episodios más letales en décadas en Nepal.
Videos muestran a manifestantes heridos siendo trasladados en motocicletas hacia hospitales desbordados, mientras otros lanzaban ramas y botellas en respuesta a la represión policial. El 9 de septiembre, la furia popular alcanzó su punto álgido. Imágenes impactantes muestran el edificio del Parlamento, Singha Durbar, envuelto en llamas, así como las residencias de figuras prominentes como el ex primer ministro Sher Bahadur Deuba, el presidente Ram Chandra Poudel y el propio Oli. Una de las escenas más dramáticas fue la quema de la casa de un exfuncionario, donde su esposa resultó gravemente herida.
Los manifestantes, coreando lemas como “Cerrar la corrupción, no las redes sociales” y “Juventud contra la corrupción”, también ocuparon carreteras y bloquearon accesos al aeropuerto internacional de Tribhuvan, que fue cerrado por razones de seguridad.
The situation in Nepal is spiraling out of control: ministers who failed to flee are being chased and beaten in the streets by angry crowds.
Government buildings, the Hilton hotel, and lavish residences of officials are in flames.
The protests were fueled primarily by rampant… https://t.co/eV5A2qUyxk pic.twitter.com/KogX7K1ysT
— NEXTA (@nexta_tv) September 9, 2025
Renuncias y despliegue militar
El mismo 9 de septiembre, K.P. Sharma Oli anunció su renuncia como primer ministro, seguido por la dimisión de varios ministros, incluido Ramesh Lekhak, quien asumió “responsabilidad moral” por la violencia. Otros, como el ministro de Agricultura Ram Nath Adhikari y el ministro de Salud Pradip Paudel, también abandonaron sus cargos, mientras que varios parlamentarios de partidos como el Rastriya Swatantra y el Rastriya Prajatantra se retiraron en solidaridad con los manifestantes.
Sin embargo, para muchos en las calles, estas renuncias no fueron suficientes. Algunos exigieron investigaciones criminales contra los líderes responsables de la represión, con consignas que acusaban a Oli de ser un “ministro criminal” en lugar de un primer ministro. La respuesta del gobierno incluyó la imposición de toques de queda en Katmandú y otras ciudades como Rupandehi y Pokhara, así como el despliegue del ejército nepalés para restablecer el orden.
Imágenes nocturnas muestran soldados patrullando las calles y rodeando a grupos de manifestantes, algunos obligados a arrodillarse con las manos detrás de la cabeza. El ejército también evacuó a políticos en helicópteros, lo que intensificó las críticas de los manifestantes, quienes acusaron a las autoridades de proteger a una élite corrupta mientras reprimían a la población.
#Nepal : Anti-Government protesters raided "Singha Durbar" Palace and numerous Government Buildings in #Kathmandu.
Protesters are seemingly armed with at least one #India-made INSAS 1B1 assault rifle —chambered in 5.56x45mm #NATO. pic.twitter.com/4R5HZOFnxp
— War Noir (@war_noir) September 9, 2025
Consecuencias y demandas de justicia
A pesar de que el gobierno levantó la prohibición de redes sociales el 9 de septiembre, las protestas continuaron, reflejando un descontento más profundo con el sistema político. Nepal ha tenido 14 gobiernos desde la abolición de la monarquía en 2008, y la inestabilidad política, combinada con el desempleo y la percepción de nepotismo, ha alimentado el sentimiento de traición entre los jóvenes.
Las imágenes de manifestantes portando banderas nacionales y símbolos como la bandera de los “Straw Hat Pirates” del manga One Piece destacan la creatividad y determinación de esta generación. Organismos internacionales, incluyendo las Naciones Unidas, han exigido investigaciones transparentes sobre el uso de fuerza excesiva por parte de las autoridades, mientras que países como Estados Unidos, Reino Unido y Japón han expresado su apoyo al derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica. En Nepal, se formó un comité para investigar las causas de la violencia, con un plazo de 15 días para presentar un informe.
Las impresionantes imágenes de la revuelta en Nepal no solo muestran la magnitud de la furia popular, sino también el poder de una generación joven que se niega a ser silenciada. Aunque las renuncias de altos funcionarios y la reversión del bloqueo de redes sociales marcan una victoria parcial, los manifestantes insisten en que el cambio real requiere una reforma profunda del sistema político y económico.
