abril 19, 2026

Mujer desaparecida de Puebla, no estaba embarazada, se fue por su voluntad; esposo manda mensaje

pueblas
Comparte

23 de enero 2026.- Lo que inicialmente fue reportado como un posible secuestro de alto riesgo en Puebla terminó por perfilarse como una salida voluntaria, marcada por contradicciones familiares y una narrativa que se desmoronó con el avance de las investigaciones oficiales.

El caso de Lidya Valdivia Juárez generó atención nacional luego de difundirse mensajes de auxilio, versiones sobre una persecución y la presunta existencia de un embarazo en etapa avanzada. Sin embargo, los hallazgos de la autoridad modificaron por completo el enfoque inicial.

El origen de la denuncia

Lidya Valdivia Juárez, de entre 25 y 28 años, residía en la zona de Acajete o Tepeaca, en Puebla. La madrugada del 18 de enero de 2026, salió del domicilio de sus padres alrededor de la 1:00 a.m., a bordo de un Chevrolet Malibú modelo 2016.

Durante el trayecto, envió audios, mensajes de voz y una fotografía a su pareja, Luis Torres Pérez, en los que alertaba que presuntamente era seguida por dos personas en motocicleta y un vehículo gris. Minutos después, toda comunicación se interrumpió.

Ante la falta de contacto, la familia presentó una denuncia formal ese mismo día ante la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE).

Uno de los elementos que elevó la alarma fue la afirmación de que Lidya se encontraba en el noveno mes de embarazo, con 39 semanas y tres días, además de presentar supuestas complicaciones médicas y un parto programado para el 19 de enero.

Familiares difundieron fotografías donde se apreciaba un abdomen abultado. Su hermana Marleny Valdivia aseguró incluso haber percibido movimientos del feto. No obstante, reconocieron que no la acompañaban a consultas médicas ni contaban con ultrasonidos o expedientes clínicos, ya que Lidya acudía sola a sus revisiones.

Operativo de búsqueda y rastreo

Tras la denuncia, la FGE activó los protocolos correspondientes y realizó más de 50 diligencias, entre ellas análisis de cámaras de seguridad, rutas de desplazamiento y registros telefónicos.

La geolocalización del teléfono celular ubicó a Lidya en el Estado de México, por lo que se solicitó apoyo de autoridades de esa entidad. Entre el 19 y el 21 de enero, mientras la búsqueda continuaba, surgieron señalamientos cruzados entre familiares y el esposo, lo que incrementó la tensión pública alrededor del caso.

El hallazgo en el Estado de México

Finalmente este 22 de enero de 2026, alrededor de las 4:00 de la tarde, Lidya fue localizada caminando sola en calles de Tepetixtla o Tepetlixpa, Estado de México, a aproximadamente 133 kilómetros de Puebla.

Vestía pantalón de pijama y chamarra roja. Las autoridades confirmaron que no presentaba signos de violencia, no había indicios de privación ilegal de la libertad y su vehículo fue recuperado sin alteraciones.

La fiscal Idamis Pastor Betancourt informó que el caso se clasificaba como una probable ausencia voluntaria y que la mujer se encontraba en buen estado de salud.

Uno de los puntos más relevantes surgió tras las valoraciones médicas oficiales. Los exámenes practicados descartaron por completo la existencia de un embarazo reciente o en curso.

No se localizaron expedientes clínicos, ni registros hospitalarios, y el médico señalado como tratante negó haber llevado un seguimiento de gestación. Ante estas pruebas, Lidya reconoció que salió por decisión propia, presuntamente debido a conflictos personales.

Esta información contrastó de forma directa con las versiones iniciales de la familia.

Reacciones y cambios de postura

Las declaraciones de los involucrados evolucionaron conforme se conocieron los resultados oficiales. En un inicio, Marleny Valdivia rechazó la posibilidad de una salida voluntaria y pidió empatía social. Otra hermana, Andrea Valdivia, respaldó la versión del supuesto embarazo.

Por su parte, Luis Torres Pérez, pareja sentimental de la mujer, negó desde el principio cualquier tipo de violencia. Tras el hallazgo, manifestó sentirse engañado por la simulación del embarazo y la desaparición, aunque reiteró no haber ejercido agresión.

Al 23 de enero de 2026, la FGE mantiene la carpeta de investigación abierta para analizar posibles falsedades en las declaraciones iniciales. No se han presentado cargos contra Lidya ni contra sus familiares o su esposo.

El caso ha reabierto el debate sobre el uso de recursos públicos, la verificación de información sensible y el impacto que pueden tener denuncias imprecisas en contextos de alta preocupación social.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *