Tras asesinato de periodista en Veracruz, desaparecen su pareja y una amiga
Veracruz, México, 13 de enero 2026.- El asesinato del periodista Carlos Leonardo Ramírez Castro, ocurrido el 8 de enero de 2026 en Poza Rica, Veracruz, derivó en un segundo hecho que ha intensificado la preocupación de organizaciones defensoras de la libertad de expresión y los derechos humanos: la desaparición de dos mujeres cercanas al comunicador.
Se trata de Wendy Arantxa Portilla Ramos, de 23 años, pareja sentimental del periodista, y Karime Monserrat Murrieta Reséndiz, de 22 años, amiga de ambos. Ambas fueron vistas por última vez el 10 de enero, durante el sepelio de Ramírez Castro en el Panteón Jardines de Poza Rica. Hasta el momento no se reportan avances públicos sobre su paradero.
El homicidio del periodista y las amenazas previas
Carlos Leonardo Ramírez Castro, de 26 años, era director del portal informativo Código Norte Veracruz. Fue asesinado a balazos por hombres armados mientras cenaba en un restaurante de la colonia Cazones, alrededor de las 20:00 horas.
De acuerdo con información recabada por organizaciones civiles, el periodista había denunciado amenazas previas relacionadas con su cobertura de temas de seguridad y nota roja. Este crimen fue identificado como el primer asesinato de un periodista en México en 2026 y el número once durante la actual administración federal.
La Fiscalía General del Estado de Veracruz abrió una carpeta de investigación y señaló que una de las líneas de indagatoria está relacionada con su labor periodística, aunque no se han informado detenciones.

Reporte de desaparición y activación del Protocolo Alba
Dos días después del asesinato, familiares de Portilla Ramos y Murrieta Reséndiz reportaron su desaparición. El 12 de enero, la Comisión Estatal de Búsqueda de Veracruz activó el Protocolo Alba y difundió las fichas correspondientes.
Portilla Ramos mide 1.60 metros, tiene tez morena clara, cabello negro y lacio, y tatuajes visibles en el pecho y el antebrazo. Murrieta Reséndiz mide 1.65 metros, presenta tez morena clara, cabello negro y ondulado, y un tatuaje en la mano izquierda.
La gobernadora Rocío Nahle confirmó que ya existe una denuncia formal, presentada por la madre de una de las jóvenes, y que las búsquedas continúan en coordinación con autoridades estatales y federales.
Este caso se inscribe en un contexto sostenido de violencia contra periodistas en Veracruz, entidad que en años recientes ha figurado entre las más peligrosas para el ejercicio periodístico.
Durante 2024, el estado ocupó el tercer lugar nacional en agresiones contra la prensa, con al menos 42 incidentes documentados. En 2025, Veracruz encabezó los registros de acoso judicial, con 51 procesos, lo que representó un incremento de más del 140 por ciento respecto al año anterior.
Diversas organizaciones han señalado que la impunidad y el uso del sistema judicial como mecanismo de presión han contribuido a un entorno adverso para la labor informativa.
Pronunciamientos de organizaciones y exigencias de investigación
El Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) emitió un pronunciamiento en el que condenó tanto el asesinato como las desapariciones, y exigió investigaciones integrales que no minimicen la posible relación entre ambos hechos.
Asimismo, demandó búsquedas inmediatas, transparentes y el esclarecimiento del homicidio bajo el Protocolo Homologado de Investigación de Delitos contra la Libertad de Expresión, además de acciones concretas por parte del gobierno estatal.
Por su parte, la organización Artículo 19 expresó preocupación por la seguridad del entorno del periodista y llamó a una coordinación efectiva entre fiscalías y comisiones de búsqueda para localizar con vida a las dos jóvenes.
Hasta este martes las autoridades no han informado resultados relevantes en las investigaciones. Colectivos periodísticos y organizaciones civiles mantienen la exigencia de justicia, verdad y localización con vida de las jóvenes desaparecidas.
