Trump extorsiona a España para exigir su apoyo en guerra de Oriente Medio
3 de marzo 2026.- La relación entre Estados Unidos y España atraviesa uno de sus momentos más tensos en años. El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó críticas directas contra el gobierno español encabezado por Pedro Sánchez, tras la negativa de Madrid a respaldar operaciones militares en Oriente Medio.
Las declaraciones incluyeron amenazas de represalias comerciales y acusaciones de falta de compromiso con la OTAN. El episodio combina fricciones diplomáticas, desacuerdos militares y advertencias económicas, en un contexto de creciente inestabilidad internacional.
El antecedente: desacuerdos por el gasto en la OTAN
Las diferencias no surgieron con el actual conflicto. Desde 2025, Trump ha presionado públicamente a España para elevar su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, una cifra que supera el objetivo oficial del 2% fijado por la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
En junio y octubre de ese año, el mandatario estadounidense acusó a Madrid de no cumplir con lo que considera un esfuerzo proporcional dentro de la alianza. Incluso planteó la posibilidad de imponer aranceles o condiciones comerciales más estrictas como medida de presión.
España ha sostenido que cumple con el compromiso del 2% y ha rechazado la exigencia del 5% por considerarla unilateral.
El detonante: ofensiva contra Irán y negativa al uso de bases
La tensión se agravó tras la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán hace unos días. La ofensiva incluyó ataques a infraestructura estratégica iraní y provocó una rápida escalada regional.
Irán respondió con misiles y drones contra posiciones estadounidenses en la región. La confrontación elevó la volatilidad energética y aumentó la incertidumbre en los mercados internacionales.
En ese contexto, el gobierno español calificó la intervención como contraria al derecho internacional y comunicó a Washington que las bases militares de Rota y Morón no podían utilizarse para esa operación. Madrid argumentó que el tratado bilateral que regula dichas instalaciones no contempla su uso en acciones fuera del marco jurídico internacional.
Las declaraciones en la Casa Blanca
Este martes, durante una reunión en el Despacho Oval con el canciller alemán Friedrich Merz, Trump endureció el tono.
Se refirió a España como un “aliado terrible” y anunció que había ordenado al secretario del Tesoro revisar los vínculos comerciales bilaterales. También afirmó que podría prescindir del comercio con España y cuestionó el liderazgo del gobierno de Sánchez.
Las declaraciones se produjeron mientras los ataques en Irán continuaban y el conflicto se extendía a otros puntos de la región, incluyendo acciones en Líbano y amenazas sobre el Estrecho de Ormuz.

Respuesta del gobierno español
El Ejecutivo español respondió el mismo día. Reiteró que cumple con sus compromisos dentro de la OTAN y defendió su decisión como un acto de soberanía.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que no se autorizará el uso de las bases para operaciones que España considere fuera del derecho internacional. El gobierno también subrayó que dispone de instrumentos económicos para enfrentar eventuales represalias comerciales y diversificar mercados si fuera necesario.
Madrid descartó una ruptura del vínculo transatlántico, aunque criticó la ofensiva militar por no contar con respaldo explícito de Naciones Unidas.
Impacto económico y escenario abierto
Hasta ahora, las amenazas de medidas comerciales no se han traducido en acciones ejecutivas confirmadas. La disputa se mantiene en el plano declarativo.
En el ámbito económico, la balanza comercial de bienes favorece a Estados Unidos, lo que introduce un elemento adicional en cualquier eventual escalada comercial.
En paralelo, el conflicto en Oriente Medio continúa. La posición española evidencia diferencias dentro de Europa sobre el respaldo a Washington, lo que podría tener implicaciones en futuras negociaciones militares y comerciales dentro de la OTAN.
Por el momento, la tensión diplomática sigue abierta y su evolución dependerá tanto del desarrollo del conflicto regional como de la disposición de ambas capitales para reconducir la relación.
