La NOAA confirma el regreso de El Niño: podría convertirse en uno de los más fuertes de la historia
12 de junio 2026.- La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que se han establecido las condiciones de El Niño en el océano Pacífico ecuatorial, por lo que emitió un El Niño Advisory. El anuncio, realizado el 11 de junio de 2026, marca el regreso de la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), después de un periodo de condiciones neutrales.
Además, los modelos climáticos sugieren que el fenómeno podría fortalecerse en los próximos meses y alcanzar una intensidad considerable durante el invierno del hemisferio norte.
¿Qué implica la declaración de El Niño?
De acuerdo con los criterios de la NOAA, El Niño se establece cuando la temperatura superficial del mar en la región conocida como Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central y oriental, supera en al menos 0.5 °C el promedio durante varios meses consecutivos y está acompañada por cambios en la atmósfera.
Entre estas modificaciones destacan el debilitamiento de los vientos alisios y alteraciones en la circulación atmosférica tropical, incluida la llamada circulación Walker.
Las observaciones más recientes indican que estas condiciones ya están presentes. Además de las anomalías positivas en la temperatura del océano, existe un importante almacenamiento de calor bajo la superficie marina, un factor que favorece el fortalecimiento del fenómeno.
Pronostican un posible El Niño muy fuerte
Los modelos de predicción, entre ellos el North American Multi-Model Ensemble (NMME), prevén que El Niño continúe intensificándose durante los próximos meses.
Según la NOAA, existe un 63 % de probabilidad de que el fenómeno alcance una categoría «muy fuerte» entre noviembre de 2026 y enero de 2027, con anomalías superiores a +2.0 °C en la región Niño 3.4. De concretarse, se ubicaría entre los eventos más intensos registrados desde 1950.
La agencia señala que esta proyección se basa en el elevado contenido de calor oceánico y en la evolución de los patrones de viento sobre el Pacífico ecuatorial. No obstante, advierte que incluso los eventos más intensos no generan los mismos efectos en todas las regiones del mundo.

¿Qué es El Niño y por qué es importante?
El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, lo que modifica la circulación atmosférica y altera los patrones de temperatura y precipitación en distintas partes del planeta.
Su nombre proviene de la tendencia histórica a manifestarse cerca de la temporada navideña y forma parte del ciclo ENSO, que alterna entre tres fases: El Niño, La Niña y condiciones neutrales.
Aunque se trata de un proceso natural, los episodios más intensos pueden incrementar la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos en diversas regiones.
¿Cuáles podrían ser sus efectos?
Un evento de gran intensidad aumenta la probabilidad de ciertos patrones climáticos, aunque no determina de manera directa cada fenómeno meteorológico.
Entre los posibles impactos se encuentran:
- Temperaturas globales más altas, con mayores probabilidades de registros superiores al promedio en distintas regiones.
- Cambios en las lluvias, incluyendo un mayor riesgo de precipitaciones intensas e inundaciones en zonas del este del Pacífico y Sudamérica, así como sequías en regiones como Indonesia, Australia y partes del sur de Asia.
- En Estados Unidos, inviernos potencialmente más húmedos en el sur, condiciones más secas en el noroeste y una posible disminución de la actividad de huracanes en el Atlántico.
- Alteraciones en otros sistemas climáticos, como los monzones y diversos eventos extremos.
Los especialistas subrayan que El Niño modifica las probabilidades de estos escenarios, pero no es el responsable directo de cada evento particular.
Monitoreo y seguimiento
La NOAA, a través de su Centro de Predicción Climática (CPC), mantiene un seguimiento permanente del comportamiento del ENSO mediante observaciones oceánicas, datos atmosféricos y modelos de pronóstico.
Las actualizaciones se publican de forma periódica para evaluar la evolución del fenómeno y sus posibles efectos en distintas regiones del mundo. Esta información resulta útil para sectores como la agricultura, la gestión del agua, la energía, la salud y la protección civil, que pueden anticipar riesgos y planificar medidas preventivas.
La activación de El Niño representa un nuevo cambio en la variabilidad natural del clima global y refuerza la importancia de mantener un monitoreo constante de las condiciones oceánicas y atmosféricas durante los próximos meses.
