mayo 21, 2026

OMS declara Emergencia Internacional por brote de ébola en África Central

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20 de mayo 2026.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) activó la máxima alerta sanitaria global —la Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII o PHEIC, por sus siglas en inglés)— ante un brote de ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC), con casos confirmados importados en Uganda.

La decisión fue tomada de manera inusual antes incluso de la reunión formal del comité de emergencia, reflejando la preocupación internacional por la rapidez de propagación, la afectación a trabajadores de la salud y las dificultades para contener el brote en una región marcada por conflictos armados y alta movilidad transfronteriza.

Un brote detectado con retraso en una zona de conflicto

El primer caso conocido se registró a finales de abril de 2026 en Bunia, provincia de Ituri, en el noreste de la RDC. Se trató de un trabajador de la salud que presentó fiebre, vómitos, hemorragias y malestar generalizado, y posteriormente falleció.

Sin embargo, fue hasta el 5 de mayo cuando la OMS recibió la alerta formal sobre una enfermedad no identificada con alta mortalidad en la zona de salud de Mongbwalu.

El 15 de mayo, el Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de Kinshasa confirmó la presencia del virus Bundibugyo en varias muestras. Ese mismo día, las autoridades congoleñas declararon oficialmente el brote.

La epidemia afecta principalmente a las zonas de Rwampara, Mongbwalu y Bunia, aunque posteriormente se reportaron extensiones hacia otras áreas de Ituri y North Kivu, incluidas Butembo y Goma.

Hasta las actualizaciones más recientes, entre el 19 y 20 de mayo, se reportaban más de 500 casos sospechosos, decenas de contagios confirmados por laboratorio y más de 130 muertes sospechosas en la RDC. Uganda confirmó dos casos importados —uno de ellos mortal— sin evidencia de transmisión local hasta el momento.

Qué se sabe del virus Bundibugyo

El virus Bundibugyo pertenece a la familia de los filovirus y es uno de los seis ortoebolavirus conocidos que pueden causar enfermedad en humanos.

Aunque su tasa histórica de letalidad, estimada entre 30% y 50% en brotes previos, suele ser menor que la del virus del Ébola Zaire, actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados contra esta variante.

El manejo médico se basa principalmente en cuidados de soporte intensivo tempranos y estrictas medidas de control de infecciones.

La transmisión ocurre mediante contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o fallecidas. Entre los factores que más preocupan a las autoridades sanitarias destacan:

  • Las múltiples muertes entre trabajadores de la salud, lo que podría evidenciar fallas en las medidas de bioseguridad en hospitales y clínicas.
  • La afectación predominante en adultos de entre 20 y 39 años y una mayor incidencia en mujeres, lo que sugiere contagios en entornos domésticos y de cuidados.
  • Las dificultades operativas derivadas del conflicto armado, desplazamientos internos, actividad minera y elevada movilidad fronteriza.

La provincia de Ituri ha enfrentado históricamente problemas de inseguridad, lo que complica el rastreo de contactos y el acceso de equipos médicos a diversas comunidades.

Respuesta internacional y medidas de contención

Tras la declaración de emergencia, la OMS y organizaciones asociadas desplegaron equipos de respuesta rápida, laboratorios móviles, suministros médicos y apoyo para vigilancia epidemiológica y centros de tratamiento.

Uganda y otros países vecinos reforzaron la vigilancia en fronteras y aeropuertos, aunque por ahora no se han recomendado cierres totales.

Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) activaron protocolos de preparación y medidas de detección para viajeros procedentes de zonas afectadas.

El brote continúa en expansión

Hasta hoy, el brote permanece activo y en expansión dentro de la República Democrática del Congo. Las cifras continúan aumentando con nuevos casos sospechosos y confirmados reportados diariamente.

Aunque el riesgo es considerado alto a nivel nacional y regional, las autoridades sanitarias internacionales mantienen la evaluación de riesgo global en un nivel bajo por ahora.

La OMS ha insistido en la necesidad de coordinación internacional, financiamiento urgente y aceleración en el desarrollo de contramedidas específicas contra el virus Bundibugyo.

Especialistas consideran que la detección temprana y el fortalecimiento de los sistemas de salud locales serán claves para contener la transmisión en un contexto humanitario complejo.

 

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